La triste realidad de los jardines comunitarios

En los últimos días recorrí jardines comunitarios de Lomas de Zamora y la situación general es alarmante.

Muchos sufren el olvido del Estado provincial, y seguir en pie les cuesta cada día más. La mayoría sobrevive con aportes de las propias familias que llevan a sus hijos.

La burocratización de las gestiones los está matando. La lucha por el reconocimiento oficial es constante, pero en el camino se encuentran con muchos obstáculos difíciles de sobrepasar.


Hoy los jardines comunitarios son de real relevancia en los barrios de Lomas, con gran afluencia de alumnos y una tarea social increíble, suplantando una tarea que le corresponde dar al propio Estado
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Pero la realidad que viven es complicada. Por ejemplo, y como consecuencia de la falta de reconocimiento del gobierno, reciben las tarifas de servicios como si fueran un comercio.

Es decir, tienen los servicios tarifados como «comerciales» sin perseguir ningún tipo de lucro con su actividad y sin percibir ningún tipo de reducción en las tarifas por el rol que cumplen.

Hoy en la Provincia de Buenos Aires, los jardines comunitarios están regulados por Ley 14628, aprobada en 2014. Pero, lamentablemente, con eso solo no alcanza.

Las leyes deben ser acompañadas por un trabajo de campo, real y concreto, para estar cerca de las realidades que viven las instituciones. Y con los jardines comunitarios que recorrí, esto no pasa.

Desde mi rol de concejal llamo a la reflexión a las autoridades pertinentes del gobierno provincial para que den respuesta a un pedido de sentido común: que les faciliten los trámites para ser incorporados al registro oficial y ser tratados como tales.

Los jardines comunitarios son una gran ayuda para cientos de familias trabajadoras de nuestro distrito. Más aún teniendo en cuenta que el 30% de las madres de los alumnos, son madres solteras. Y gracias a estas instituciones pueden ir a trabajar.

Son realmente necesarios. ¡No los abandonen!